Yo vivía en un mundo
donde la gente abundaba
todo me sonreía
mas los amigos escaseaban.
Un día desesperado por esta situación
intenté por distintas vías poner remedio:
aquella anhelada inyección que a mi vida diera el color.
Y entonces las estrellas se alinearon,
el viento cambio de dirección
las mareas se agitaron,
el tiempo se detuvo y en ese mismo instante como del cielo caída
esta querida amiga se transformo en la estrella que mi vida iluminaría
Tamara es su nombre
y en mi corazón grabado está.
Sinceramente yo creo
que de ella no puedo renegar.
Ya son 20 los meses que hemos compartido
20 meses de compañía, de esperanza y felicidad
Quisiera yo otros 20 meses, multiplicados por veinte
y elevados cada uno 20 veces lo que se puedan elevar.
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