viernes, 10 de diciembre de 2010

A Benedetti

Asi como tu tregua con Dios llegó a su fin
Hoy empieza una época eterna para mí.

La única pausa, el único espacio entre tu soledad
y la mía
Tendra lugar entre tus páginas,
en tu primer inventario
en tus poemas de otros
entre Avellaneda y tú,
entre "ella" y yo.

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