como granitos de tierra que pasarán a ser ladrillo
como polvo de estrella que ensancha nuestro esqueleto
sutiles viajan, rebosantes, inquietos, armónicos...
Construyendo realidades
a la vista escondidas
mas no a los pabellones
auriculares.
Como niños, inmaculados,
sin el efecto del diazepam.
que al jugar al montoncito
trascienden la humanidad.
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